Contador de Visitas

17 de marzo de 2011

El primer engaño



La conoció en un bareto de Malasaña, y ya en su casa le arrancó la camiseta provocativa, los pantalones entallados, los zapatos de tacón alto, las medias de seda, el liguero, las pulseras y los collares, el sujetador, el maquillaje, y al quitarle las gafas se quedó completamente solo.
La naturalidad es lo más bello y gracioso que hay.

No hay comentarios: