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10 de mayo de 2011

El tren



Elhombrequenuncahabíallorado montó en el tren de vuelta a casa. Nunca había llorado de alegría, de dolor, ni de emoción. Ni siquiera para reírse muy fuerte. No era motivo de orgullo.Ese día, en el tren, Elhombrequenuncahabíallorado vio una imagen bellísima. La nieve cubría llanura, montañas…; de cada árbol y arbusto colgaban lágrimas blancas. Elhombrequenuncahabíallorado sintió cómo se revolvían sus tripas y subía a sus ojos el agua.Justo cuando la primera gota se disponía a superar la barrera del párpado el tren llegó a su destino. Lástima que los trenes de hoy sean tan rápidos.

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