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30 de junio de 2011

Momentos con Significado



Casualmente esta semana me han comunicado la finalización de mi contrato laboral. Con apenas un mes de paro, me encuentro en una situación muy dura económica, y ese día, mi mente no pudo escapar de los pensamientos de miedo, incertidumbre y dependencia externa: - Llamar a fulano para ver si me echa un cable.

Así que escribiré sobre esto, sobre cómo me aferré a lo externo (en este caso al dinero) para encontrar satisfacción y seguridad.

Está claro que es importante tener una independencia económica, pero el no poseerla, no justifica el miedo ni la inseguridad.

Procedí por tanto a pensar en todo lo que tengo y a darme cuenta de que lo que me pasaba, es que estaba aferrada a una rutina, la de trabajar, que me impedía buscar nuevos trabajos interesantes y más creativos. Y por supuesto, no llamé a nadie.

Así que ese miedo sólo procedía de mi cobardía en mantener una estabilidad económica, sin pensar que lo que realmente necesitaba era creatividad, y el mundo, por consiguiente se convirtió en la pantalla sobre la que se proyectó esto que ocultaba dentro de mí.

Lo único concebible se extiende hacia dentro, y nada justifica que perdamos nuestra paz y alegría interior.

Es inevitable sentir miedo, claro que sí. Pero hemos de esforzarnos en encontrar la visión objetiva y real de que somos afortunados y centrarnos en el presente, no dejarnos llevar por expectativas e ilusiones.

Los sueños son desahogos emocionales en el nivel perceptivo en los que nos repetimos una y otra vez ¡quiero que esto sea así!, y aparentemente lo conseguimos. Más lo sueños son inseparables de la fuente inicial: el miedo, en este caso.

Esta semana he visto como el sueño de tener la capacidad de controlar la realidad y de subsituirla por un mundo que preferimos, es lo que realmente da miedo.

Hay que estar dispuesto a aceptar la realidad y luchar por vivir lo más presente posible, dando gracias por tener lo más importante: el amor hacia nosotros mismos y los que nos rodean.

Y estoy segura, que entonces, todo encajará.

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