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3 de febrero de 2012

El odio pasivo-agresivo, masoquista y psicosomático


El odio pasivo-agresivo es la más sutil de todas las manifestaciones del odio. Las personas pasivo-agresivas no pueden admitir que sienten odio alguno. Un hombre pasivo, por ejemplo, será superficialmente dulce y dirá y hará todas las cosas supuestamente correctas. Pero en realidad inducirá a su pareja, grupo de trabajo, etc, a la ira al no darle precisamente aquello que más desean, una genuina comunicación emocional de amor. Al contener la expresión de un afecto genuino, él tiene la satisfacción de provocar a estas personas sin hacer realmente nada que sea abiertamente objetable.
El odio masoquista es la expresión de una "victoria a través de una derrota", como dijo el psicoanalista Theodor Reik. Las personas masoquistas mantienen relaciones abusivas, demostrando ante los demás las víctimas inocentes que son ellas mismas. Expresan su odio perversamente, al disponer el ser odiado por otra persona.
El odio psicosomático es aquel que se dirige contra el propio cuerpo. Representa la forma más grave de odio dirigido contra uno mismo, y a menudo es amenazador para la vida. Es muy probable que una persona así se vea agobiada por enfermedades psicosomáticas, ya que prefieren odiarse a sí mismas a través del canal de su propio cuerpo, antes que reconocer que sienten odio hacia otros. El psicosomático tiende a expresar su odio a través de ataques de asma, úlceras, problemas en la espalda, achaques gastrointestinales, manifestaciones cutáneas,etc.
También hay que decir que es la forma más afable de odiar, ya que la persona sólo desea destruírse a sí misma.

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