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21 de marzo de 2011

Malas costumbres mimetizadas


El soldado me va a disparar. Es sólo un instante, y el tiempo comienza a detenerse, podría hasta esquivar la bala, mientras miro fijamente sus ojos. Esa mirada azabache, clavada e inmóvil. Esta vez sus ojos los percibo vidriosos. El hombre sube los brazos instintivamente, quieto, petrificado, como si Medusa le hubiese echado el ojo y convertido en piedra.  Lo va a matar. El rifle le apunta firme, y pudiera parecer que ya está muerto. Ambos me miran, y el tiempo sigue detenido, sólo faltan fracciones de segundo para que suceda. Nunca antes había tanto silencio. El soldado dispara, pero gracias al anuncio de Mahou desaparece la imagen de la pantalla de la televisión.

A qué nos estamos acostumbrando! hay tantas cosas que se están deshumanizando, y todas ellas aplaudidas y premiadas por una sociedad cada vez más enfermiza. Ciertamente hay que esforzarse un poco para no dejar de ser uno mismo, manteniendo la bondad, la humanidad, y estas cosillas..

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