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15 de junio de 2011

Cuando aparece la rutina


En la vida, hay momentos en que uno se encuentra haciendo cosas desde una rutina por miedo al cambio; un cambio que, sin duda, internamente se esconde haciéndose presente con un run rún inevitable, con una sensación constante de duda, tristeza o parálisis.

Para que aparezca la tan preciada espontaneidad, tiene que existir un conocimiento de lo que nos sucede, de quienes somos, y cuando ponemos cosas de nosotros mismos en lo que hacemos, es cuando se manifiesta nuestro lado creativo y nos ayuda a dar el paso para romper con las rutinas en las que por miedo, uno sigue enganchado.

Si nos diésemos cuenta de que cada situación es irrepetible, que somos en función de las relaciones que tenemos con los demás y que la mejor manera de conocer al otro es poniéndose en sus zapatos, experimentaríamos el famoso pensamiento de que todo lo que vivimos nace de lo que realmente somos.

Es entonces cuando el hombre sabio toma la decisión de ser humilde, de amar, de tener en cuenta a cada persona que le rodea, de tratar mejor a los suyos y de poner conciencia en su vida sobre aquello que le gusta, que no le gusta, siendo así más responsable de sus propios actos acercándose cuanto más, al gozo de vivir, porque al fín y al cabo, todo tiene solución.

¿ Te has preguntado alguna vez si lo que tanto rechazas del otro, lo repites igual sólo que cambiando el escenario y personajes?

Estoy segura de que reflexionando, entenderás que tienes todo lo que necesitas para ser feliz. Y si no es así, es cuestión de esforzarse un poco más manteniendo la alegría de vivir!

2 comentarios:

César dijo...

Renovarse o morir.....si no hay movimiento no hay vida. Precioso post. Un saludo :)

María Saavedra dijo...

Muchas gracias César!